19 de Abril de 1810: ¿Inicio de la revolución independentista o reafirmación estratégica de la fidelidad a Fernando VII?


Rubén Alexis Hernández

A dos siglos del inicio del movimiento independentista en la América Hispana, la mayor parte de los países latinoamericanos organizó una serie de eventos para recordar la gesta liderada por los llamados próceres. Con bombos y platillos celebraron las autoridades nacionales y locales la separación político-administrativa entre las antiguas provincias y la Metrópoli española, justo en momentos en que algunos Gobiernos del continente advertían de la necesidad de lograr una segunda independencia, o independencia definitiva, ahora del imperialismo económico representado por el capitalismo global corporativo a la cabeza. La ocasión cayó como anillo al dedo para plantear, con más énfasis que nunca, la integración latinoamericana parcial o total, y de esta manera actuar como un bloque frente a los centros de poder mundiales. Al menos, esa fue la estrategia político-teórica proyectada por presidentes como Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales.

No obstante el entusiasmo reinante en el marco del Bicentenario, y el hecho de que se celebró un proceso histórico de gran significación para la formación histórica de los países iberoamericanos, es pertinente señalar que los Gobiernos de algunas naciones incluyeron la conmemoración de algunos acontecimientos que, en honor a la verdad, no formaron parte de los movimientos independentistas como tal, por no plantear explícita o implícitamente la separación entre las provincias y la Corona Española. En este sentido, hay que hacer referencia específica a la creación, en 1810, de las Juntas de Gobierno defensoras de los derechos de Fernando VII, acontecimiento que desde el mismo siglo XIX ha sido calificado por los Gobiernos y por ciertos grupos de intelectuales como el nacimiento oficial de las revoluciones hispanoamericanas.

En el caso de Venezuela, la creación de dicha Junta se enmarcó en los hechos del 19 de Abril de 1810, fecha a la que se han rendido honores desde mediados del siglo XIX, y la que desde entonces ha sido celebrada erróneamente como Declaración de Independencia, Grito de Independencia, o comienzo de la Revolución independentista de nuestro país. Ahora bien,  el simple hecho de que surgiera una Junta Gubernativa en defensa de los derechos del monarca español, cuyo trono había sido usurpado por los franceses, ya indica claramente que los protagonistas de aquel Jueves Santo no hicieron más que reafirmar la pertenencia al Imperio. En realidad, reiteraron su fidelidad a la Corona, que si bien pudo haber sido estratégica según algunos analistas (para ganar tiempo o algo así), era una postura que obviamente no tenía nada que ver con la independencia como tal.

No podemos negar que algunos ciudadanos venezolanos, influenciados por las ideas liberales europeas, consideraban que la Independencia era necesaria en aquel tiempo, pero los resultados de las deliberaciones llevadas a cabo el 19 de abril demuestran que buena parte de la ‘Godarria’ caraqueña y de otras provincias, no sólo no estaba preparada para la gesta emancipadora, sino que incluso se oponía furibundamente a ella. Al revisar detalladamente el acta de dicho día, se puede corroborar éste  y otros elementos que ayudan a determinar que el 19 de Abril de 1810 no representó una fecha patriótica como tal, y que por tanto no debería ser rememorada como si se tratara de una gesta liberadora. A continuación exponemos algunos comentarios sobre aquellas partes del acta aquí mencionada, que consideramos de gran valor para desmontar la errónea o malintencionada interpretación del 19 de Abril de 1810.

1. En ninguna parte del acta aparece el término independencia, ni se hace alusión a la separación política de las provincias venezolanas y la Corona española.

2. Ante la extinción de la Junta Suprema de España, en Enero de 1810, la Junta de Caracas advirtió del vacío político-administrativo en que se hallaban las provincias venezolanas, y de la necesidad, por tanto, de crear un Gobierno legítimo y “autónomo”, depositario interino de la soberanía imperial española. El carácter interino de la soberanía demuestra a todas luces la reafirmación de pertenencia y fidelidad a España de los cabildantes del 19 de Abril de 1810, y que la idea independentista apenas estaba en las mentes de unos cuantos individuos:

“(…) no sólo por el cautiverio del Señor Don Fernando Séptimo, sino también por haberse disuelto la Junta que suplía su ausencia en todo lo tocante a la seguridad y defensa de sus dominios invadidos por el Emperador de los Franceses (…); en tales términos que por las circunstancias de la guerra y de la conquista y usurpación de las armas francesas, no pueden valerse a sí mismos de los miembros que compongan el indicado nuevo Gobierno: en cuyo caso el derecho natural y todos los demás, dictan la necesidad de procurar los medios de su conservación y defensa, y de erigir en el seno mismo de estos países un sistema de Gobierno que supla las enunciadas faltas, exerciendo los derechos de la Soberanía que por el mismo hecho ha recaído en el pueblo, conforme a los mismos principios de la sabia Constitución primitiva de la España, y a las máximas que ha enseñado y publicado en innumerables papeles la Junta Suprema extinguida (…), en las inmediaciones de estas Casas Consistoriales levantó el grito aclamando con su acostumbrada fidelidad al Señor Don Fernando Séptimo y a la Soberanía interina del mismo pueblo (…)” (Tomado del Acta inserta en la obra de Guillermo Morón: “Historia de Venezuela”).

3. En cierta parte del acta, se refleja el temor de los cabildantes ante las ideas independentistas que desde hacía algunos años ya eran expresadas públicamente por algunos personajes. Hay una advertencia especial ante la posibilidad de que una parte del pueblo reconociera a un Gobierno autónomo de la Corona española, ilegítimo según la creencia de los cabildantes:

“Para tratar pues el Muy Ilustre Ayuntamiento de un punto de la mayor importancia, tuvo a bien formar un Cabildo extraordinario sin la menor dilación, porque ya presentía la fermentación peligrosa en que se hallaba el pueblo con las novedades esparcidas, y con el temor de que por engaño o por fuerza fuese inducido a reconocer un Gobierno ilegítimo (…).” (Idem).

Queda claro, pues, que el 19 de Abril de 1810 no es una fecha que marque el inicio de la gesta emancipadora de Venezuela, como se ha dado a entender desde el mismo siglo XIX, sino una reafirmación de la fidelidad de las provincias venezolanas al rey Fernando VII, estratégica según algunos investigadores, no se sabe con qué finalidad concreta. Lo cierto es que, más allá de que las relaciones con la Metrópoli española no eran idóneas desde finales del siglo XVIII, es indudable que el 19 de Abril en sí, no significó en modo alguno el comienzo oficial de la Independencia de las provincias venezolanas.



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