La cuenca del Orinoco y sus indígenas, por Alejandro de Humboldt
Rubén
Alexis Hernández
Cada
27 de noviembre se cumple otro aniversario del descubrimiento del nacimiento
del río Orinoco, al menos según la versión oficial: “En 1951 una comisión franco-venezolana,
encabezada por el oficial venezolano Frank Risque Iribarren, descubre las
fuentes del Orinoco.
Las
mismas se encontraron en el cerro Delgado Chalbaud, a 1.047 metros de altitud.
Durante mucho tiempo la ubicación precisa de las fuentes del río Orinoco fue un
asunto a resolver. Desde los inicios del siglo XX hubo varios intentos para
llegar a ellas sin resultados. Finalmente, Risque Iribarren dio con el
nacimiento del principal río de Venezuela, localizándolo en la Sierra Parima” http://encontrarte.aporrea.org/efemerides/e323.html
Si
es o no verdad que Risque y sus acompañantes fueron los descubridores de
tales fuentes, es justo señalar que la
excursión resultó un acontecimiento trascendental para Venezuela, considerando
la importancia histórico-geográfica del “lugar para remar”, significado de
Orinoco según los waraos. Lo que sí es indudable, más allá del resultado arriba
citado, es que el río en cuestión y su cuenca, han sido explorados desde la
época prehispánica con objetivos diferentes; en este sentido es pertinente
hacer referencia a la expedición que el naturalista “alemán” Alejandro de Humboldt llevó a cabo, hace más de 200 años, por buena
parte de la región. Expedición cuyo testimonio fue publicado para la posteridad
en Viaje a las Regiones Equinocciales del
Nuevo Continente, obra de la que se citan a continuación algunas partes, en
las que Humboldt describe ciertos aspectos de pueblos indígenas asentados en
tan extenso territorio:
1.-
“Los
naturales cultivan plátanos y yuca pero no maíz. Un peso de 70 a 80 libras de
yuca, en tortas o sea discos muy delgados, que es el pan del país, cuesta 6
reales de plata o 4 francos más o menos. Tienen bebidas que pueden llamarse
nutritivas”.
2.-
“Los
naturales de Maipures purifican la arcilla por medio de lavados reiterados, la
reducen a cilindros y conforman a la mano los grandes vasos (…). Los grandes
vasos en los que se guarda la chicha se llaman chamacu. Los más chicos llevan
el nombre de mucra, del cual los españoles de la costa han hecho múcura”.
3.-
“En
las playas del Río Negro había dos naciones preponderantes. Los marepizanas
tenían por jefe, hacia el año 1750, a Imu. El rey de los manitivitanos era
Cocui (…). Unas veces abastecían de esclavos (poitos) a los holandeses, otras
veces los vendían a los portugueses. En América como en África la codicia de
los europeos ha producido idénticos males: ha excitado a los indígenas a
hacerse la guerra para procurarse esclavos”.
4.-“Los
indios de Javita, en número de 160, pertenecen hoy día, en gran parte, a las
naciones de los poimisanos, de los echinavis y de los paraginis. Se ocupan en
construir embarcaciones. Estas no son sino troncos de una gran especie de
laurel llamado sasafrás por los misioneros, que se ahuecan por el doble sistema
del fuego y el hacha”.
5.-“Los
pueblos del Alto Orinoco, del Atabapo y del Inírida tienen como los antiguos
germanos y los persas el culto de las fuerzas de la naturaleza. Llaman al
principio del bien Cachimana, que es el Manitou, el Gran Espíritu que rige las
estaciones y favorece las cosechas. A su lado está el mal principio, Iolokiamo,
menos poderoso, más astuto y, sobre todo, más activo”.
6.-
“En
la noche vinieron a decirnos que uno de los indios que ayudaban a arrastrar
nuestra piragua había sido picado por una serpiente (…). Había caído boca
arriba sin conocimiento, con nauseas. Vértigos y síntomas de congestión
sucedieron al síncope. Muchos indios corrieron a la cabaña del enfermo: lo
curaron con la infusión de la Raíz de Mato. No podemos indicar con certeza cuál
es la planta que suministra este contraveneno”.
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