Mariano Picón Salas y la historia de Venezuela
Rubén
Alexis Hernández
Mariano
Picón Salas, conocido por algunos como el más universal de los merideños, fue
sin duda alguna uno de los más notables
intelectuales venezolanos de todos los tiempos,
destacándose como ensayista, diplomático,
historiador, entre otras cosas. De particular
importancia resulta
su incursión en
la historia de
Venezuela, a cuyo
estudio y
elaboración contribuyó con algunos aportes
conceptuales, metodológicos y técnicos. De
entrada, destáquese que el merideño fue
autor de las siguientes obras históricas:
-Cinco
discursos sobre pasado y presente de la
nación venezolana. Caracas: Editorial
La
Torre, 1940.
-De
la Conquista a la Independencia y otros estudios. Caracas, 1944.
-Miranda.
Buenos Aires, 1946
-Comprensión
de Venezuela. Caracas: Ministerio de Educación, 1949.
-Dependencia e Independencia en la historia
hispanoamericana.
Caracas, 1952.
-Los
días de Cipriano Castro. Caracas, 1953.
-Simón
Rodríguez, 1771-1854. Caracas, 1953.
-Las
nieves de antaño: pequeña añoranza de Mérida. Maracaibo: Universidad del
Zulia,
1958.
-Los malos salvajes: civilización y
política contemporánea. Buenos Aires: Editorial
Suramericana, 1962.
-Otras.
En
términos generales, Picón
Salas consideraba que
para la época
en que se
desempeñaba como
investigador activo, entre
la década de
1940 y la de 1960,
los
estudios históricos en Venezuela tenían
numerosos defectos y limitaciones, y que un
cambio en la historiografía venezolana
debía tener en cuenta al menos los siguientes
elementos: abordaje científico, exploración
de diversas temáticas y vinculación estrecha
con otras disciplinas.
Respecto
al abordaje científico,
el escritor merideño
señalaba que la
historiografía
venezolana de mediados del siglo XX distaba
de ser una ciencia. Si bien reconocía el
esfuerzo
de algunos historiadores en
este sentido, advertía
que aún se
cometían
numerosas fallas de tipo teórico,
metodológico, documental y técnico. No
concebía, por
ejemplo,
que la llamada historia patria tuviera
un lugar
privilegiado en el sistema
educativo
venezolano; consideraba Picón
Salas que de
esta manera se
buscaba
intencionada o erróneamente cortar de forma
ilógica todo vínculo no sólo con el periodo
colonial, sino con la etapa prehispánica.
Destáquese aquí que el merideño, como notable
novelista y ensayista, aseguraba que bien
podía conjugarse la estética literaria con la
rigurosidad que demandaba un análisis
histórico científico.
En cuanto
a la diversidad
temática, Picón Salas
planteaba que los
nuevos estudios
históricos en Venezuela debían ser abordados más allá de la óptica política
y militar, y
en consecuencia era necesario el desarrollo
de trabajos en áreas como la economía, la
cultura (según su definición de cultura) y
las ideas. Enfatizaba en la importancia de
estudiar al país de acuerdo a las diversas
realidades regionales, considerando que
ni el
periodo prehispánico ni el proceso colonial
fueron lineales en lo relativo al sentido de pertenencia
socioterritorial. De manera que al elaborar
la historia de Venezuela, se debía tener en
cuenta que algunos territorios incluidos en
la Venezuela republicana, pertenecieron en
otros tiempos a un ámbito político-administrativo
diferente. Tal fue el caso de la ciudad
de Mérida y sus áreas de influencia, que
estuvieron bajo la jurisdicción del Nuevo Reino
de Granada y del Virreinato de Nueva
Granada durante buena parte de la etapa colonial.
Respecto
a la vinculación de la
historia con otras ramas del conocimiento,
el
escritor
merideño destacaba la
importancia del enfoque
multidisciplinario e
interdisciplinario. De manera que los
historiadores venezolanos debían, según su criterio,
apoyarse cada vez más en
disciplinas auxiliares o
afines, como la antropología, la
sociología, la lingüística, la
etnografía, la arqueología, la economía, entre
otras. A
manera
de ejemplo, indicaba que campos del
saber como la antropología, la arqueología y la
lingüística, debían ser consideradas a la
hora de estudiar el pasado prehispánico.
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